miércoles, 10 de febrero de 2010

Aumento de la Unidad Tributaria


Cito publicacion tomada del grupo virtual de Licenciados en Administracion del Estado Carabobo:

"Gaceta Oficial Nº 39.361 de fecha 04 de febrero de 2010, fue publicada la Providencia Nº SNAT-2010-0007, por la cual se reajusta el valor de la unidad tributaria a Bs. 65,00. Esto significa un 18% aproximadamente de aumento.

Para los tributos que se liquidan por períodos distintos al anual (caso del IVA, Impuesto a las Actividades Económicas -antes Patente Municipal-), como quiera que se publicó después del 1º de febrero, entrará en vigencia a partir del 1º de marzo., de conformidad con el Código Orgánico Tributario. Los mínimos tributarios en cuanto a la patente municipal aumentarán en la proporción indicada en el párrafo anterior.

Para los precios públicos y tasas, así como para la Ley de Alimentación, entra en vigencia desde la fecha de su publicación. Deberá tomarse en cuenta esta circunstancia al momento de planificar la recarga de tarjetas o la compra de las chequeras de alimentación.

En cuanto a las retenciones de impuesto sobre la renta: Para las personas naturales, el sustraendo pasa a ser de Bs. 162,50 cuando la retención sea de 3%, y Bs. 54,16 cuando la retención sea de 1%. En otras palabras, se retiene a personas naturales (no empleadas) cuando los pagos sean superiores a Bs. 5.416,66 antes del IVA.

En cuanto a las retenciones de impuesto al valor agregado IVA, sólo si la empresa es contribuyente especial: Los pagos por caja chica, así como los que hagan los gerentes y directores cuando les sean reembolsados, podrán no retener IVA siempre que la base (antes del IVA) sea inferior a Bs. 1.300,00."

miércoles, 3 de febrero de 2010

Los Empresarillos

En una lectura que tuve me llamo la atención un termino : empresarillo (termino irónico para designar lo contrario a un empresario, un diminutivo pero en sentido despectivo)

Me permito trancribir parte de lo que fue denominado

Decalogo de un Empresarillo

Muchos empresarios han adquirido una gran experiencia dirigiendo sus empresas, la cual les permite casi conducirlas con los ojos cerrados. Por ello:

1. No necesita planificar a largo plazo ni hacer análisis estratégico. ¿Para qué? Si a largo plazo, todos muertos, como reza el dicho.

¿Para qué va a hacer elucubraciones sobre sucesos que quizás nunca ocurran? ¿Para qué perder el tiempo estimando posibilidades, si no es más que un ejercicio de suposiciones sin fundamento? ¿Para qué realizar un análisis de la competencia, si seguramente la información que obtengamos no será fiable?

2. Tampoco hace falta planificar a corto plazo, los asuntos del día a día ya se irán resolviendo sobre la marcha. ¿Para qué romperse la cabeza haciendo hipótesis?

3. Nadie conoce mejor mi empresa que yo; por lo tanto, ¿para qué gastar dinero en asesores? Como mucho, gastaré algo en aquéllos que me ayuden a aprovechar los recovecos legales.

4. Por el mismo motivo que el anterior, tampoco es conveniente delegar en exceso, las decisiones importantes debe tomarlas todas el empresario. Es posible que no sea un experto en marketing, recursos humanos o finanzas, pero ¿quién conoce mejor la empresa?

Y el tempo de las decisiones lo decido el empresario, y no sus empleados. De esta manera, se pueden aplazar indefinidamente muchas decisiones, que en muchos casos es una excelente manera de solucionar las cosas (al final terminan arreglándose solas).

5. Aprovechar la empresa en beneficio propio es una de las ventajas que tiene ser empresario. Es fácil utilizar el coche o el móvil de empresa, e incluso meter algunas compras más personales como gasto de empresa.

¿Por qué no hacerlo, si se puede ahorrar un montón en impuestos? Pero sin escatimar, no importa que la cuenta de la empresa y la personal se lleguen a confundir, ¿acaso no es el dueño de la empresa?

6. Siempre hay interesantes oportunidades de negocio, que un empresario puede distinguir. No hace falta hacer muchos números para ver si son viables o son soportables en el ámbito financiero (y en especial, si las circunstancias varían). La intuición que siempre ha demostrado es suficiente para un buen empresarillo.

7. En relación al número de empleados, caben dos visiones, y ambas son válidas dependiendo del tipo de empresarillo; o bien tener una plantilla reducida al mínimo, aunque ello suponga que los trabajadores tengan que realizar infinidad de horas adicionales, limitar o suprimir sus vacaciones, etcétera; o tener una gran plantilla, de la cual presumir y estar orgulloso (¡tengo 48 trabajadores!), aunque sea claramente un excesivo coste fijo, inaguantable cuando las cosas se tuercen un poco.

8. Respecto al trato que se dispensa a los mismos, además de lo recogido en el punto cuatro, no hay que preocuparse demasiado de asuntos como la motivación. Si están trabajando en la empresa y cobrando por ello, es suficiente estímulo, y si no, ya saben lo que tienen que hacer, y hay otros muchos esperando a cubrir su puesto.

9. En cuanto a los clientes, no se trata de engañarles, no, eso no sería propio de un empresarillo decente. Pero sí de vender lo mejor posible, aunque para ello haya que disfrazar u ocultar un poco algún aspecto de vez en cuando (o habitualmente).

10. La empresa es mía, y yo soy la empresa. Yo la he creado y yo decido que desaparezca si es menester. Es posible que alguien diga que el empresario tiene responsabilidades con empleados, clientes, proveedores o la sociedad en general. Pero si hace falta, desaparece, y ya se creará otra.